domingo, 27 de noviembre de 2011

Antirrábico: Centro de Control Canino

Carlos A. García Reyes, Director del Centro Antirrábico en Pachuca de Soto “No se llama perrera, se llama Centro de Control  Canino”
El “Centro de Control Canino” surge en Pachuca Hidalgo en el año de 1978, inicia como un proyecto municipal  y actualmente es un centro regional, cada municipio cuenta con uno y a pesar de lo cerca que se encuentran mineral de reforma y mineral del chico, también cuentan con el suyo.
La razón principal por la que ha sido creada la “perrera” como mejor le conoce la comunidad, está destinada a cubrir las necesidades de salud pública, controlando el número de población de especie canina y felina en un determinado contexto urbano, ya que los eces fecales son contaminantes del aire, el contagio de enfermedades como la rabia, parvovirus, moquillo, hepatitis canina infecciosa, parásitos internos, pulgas, entre otras (la mayoría de ellas son transmitidas a los humanos), además de los grupos de jaurías que se conforman por animales abandonados que han llegado a atacar con extrema violencia a los humanos.
Una experiencia de este tipo de incidentes fue vivida en el año 2008 con un brote de rabia en el estado de Hidalgo, así lo afirmo el director del centro de control canino. Aunque gracias a la repuesta oportuna con la cual fue atendido, pudo ser controlado.
A pesar de que estos problemas son serios y de suma importancia, es común escuchar entre las personas los prejuicios por los cuales se identifica a este centro, debido al desconocimiento de su funcionamiento, se ha creado un imaginario popular donde se estigmatiza, desde luego podemos iniciar de cómo es llamado… “perrera” de ahí partimos con mitos como: es aquella donde “matan a los animales a palos” ó”los hacen sufrir “. Lo que origina una asociación negativa hacia la misma  y sus trabajadores, como aquellas personas “despiadadas” que se divierten matando perros, cuando estas personas se han visto cuestionadas sobre su oficio.
Esta creación negativa da pie a un ambiente de miedo y desconocimiento en la población aunque el termino correcto seria ignorancia por no saber el objetivo del centro, ya que cuando se acercan las personas corren a proteger sus mascotas aun cuando se encuentran en la calle, o que ni si quiera sean de su propiedad. Es un desconocimiento de la función del control canino, como vía de preservación de la salud pública.
Un empleado que se encarga de la captura de los animales afirmó: “pues yo lo hago porque es mi trabajo, alguien lo tiene que hacer, pero a veces si se siente feo, porque son animalitos”.
En el recorrido realizado en conjunto a la unidad que se encarga de capturar a los animales en descuido, abandonados o callejeros las personas que habitan en el sector donde la denuncia a sido reportada salen alarmados gritando al personal que ejerce su trabajo: “es que nada mas vienen pa’ matar a nuestros animalitos”. Estas afirmaciones se hacen debido al escaso conocimiento que se tiene para el cuidado de una mascota, ya que el simple hecho de que el animal (ya sea perro o gato) porte una placa de identificación con los datos del dueño o solamente una correa, no implica que puede permanecer en la vía pública, además de que el personal de la unidad móvil puede subirlo a la camioneta y llevarlo al centro, pues esta mascota se le considera que esta en descuido, tal y como lo estipula el “Decreto numero diez” que contiene el reglamento de tenencia, protección y trato digno a los animales del municipio de Pachuca de Soto, Estado de Hidalgo.
La camioneta llega a recoger de 12 hasta 15 perros diarios lo que al año vienen siendo alrededor de 6000 animales.
El mayor índice de jaurías se da en colonias de bajos recursos donde el tipo de contexto social es de clase baja y se estima que por cada cinco personas existen un total de quince perros, mientras que en áreas residenciales se indica que hay un perro por cada siete personas. Según investigaciones relatadas por el director del centro.
Una vez  que el animal es capturado, se lleva al Centro de Control Canino donde se seleccionan por tamaños así como por el tiempo que llevan capturados, si tienen indicios de presentar alguna enfermedad son separados del resto para evitar contagios, colocándolos en jaulas mientras permanecen ahí los proveen de  alimento y agua, ahí cada uno tienen un lapso de 72 horas (3 días) para que sea reclamado por el dueño, al hacerlo  además de recuperar a la mascota debe pagar una cuota de dos o hasta seis salarios mínimos, aunque si el animal es reincidente (es decir que sea su segunda captura) el costo es de cuatro salarios mínimos, pues cuando el animal es rescatado se le expide una carta de compromiso al dueño donde se le estipula que debe hacerse cargo de la mascota como es debido, pues se han presentado casos en que el animal es capturado por tercera ocasión, en situaciones como esta ya no es devuelto al dueño, sino que es dado en adopción o sacrificado, tal y como lo estipula el “decreto número diez”.

1 comentario:

  1. Hola que tal oigan no se como hacer para que pase la perrera en el fraccionamiento san jose ya que es molesto ver la cantidad de perros que hay en la calle por que las personas no se respobsabilizan de sus mascotas pido de su ayuda de antemano gracias

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